miércoles, 23 de julio de 2014

Desnudándome




Sé que soy imperfecto, muy imperfecto, y eso lo he sabido siempre, casi desde que era un niño. Me cuesta trabajo comprender, asimilar, aceptar y recordar los aspectos negativos de la vida aunque los positivos los capte desde el primer momento. Las causas de una disputa, rencilla, enfado o posición encontradas, suelo olvidarlas a los 5 minutos de finalizado el debate. Me han de repetir las cosas alguna vez más que a otras personas para que las comprenda, no sé si eso es a causa de la claridad dialéctica del interlocutor de turno o de mi impotencia comprensiva, pero esta incapacidad se encuentra almacenada en el debe de mi intelecto.

Emocionalmente en algunas situaciones soy muy inestable: me afectan mucho los comentarios negativos y las críticas sin ánimo constructivo, aunque en casi todos los casos me acabe preguntando si el que lo hace me conoce lo suficiente como para hacerlo; me duelen los ataques a mi capacidad cognitiva sin que vayan unidos de algo de comprensión, afecto, estima y disculpa, no hablemos ya de sentimientos más profundos; me duele que aparezcan enemistades basadas en el partidismo, que en el momento que una persona tiene un desengaño, aparezcan "salvapatrias" argumentando su apoyo a una de las partes con frases que normalmente empiezan con un "pues a mí, en una ocasión...", "pues yo le escuché...", y otras frases análogas, pero lo que más me importa es que el interlocutor las crea sin contrastar.

Sufro mucho ante la adversidad emocional, que no física, y me como mucho el coco pensando el porqué de los ataques y críticas, que a veces me cuesta aceptar, lo reconozco. Pienso que algo que no empiece por un "mira, tengo que decirte algo que he apreciado y creo que debes pensar en ello, y es que..." o frases análogas, es más que nada una crítica sin ánimo constructivo y está totalmente falta de sentimiento emocional positivo hacia la persona.

Cuando mi mundo se tambalea, me cuesta mucho trabajo que mi brújula encuentre el norte, pero es que tampoco encuentro a muchas personas dispuestas a ayudarme a encontrarlo, y si lo intentan, se cansan cuando te han ayudado y vuelves a caer en el error. La causa principal sé que es mi incapacidad, pero a veces creo que yo, en mi caso, ayudaría a la persona afectada a buscar su equilibrio las veces que hiciera falta, que le daría mi mano y mi tiempo las veces que lo necesitara además de un abrazo de comprensión, respeto y cariño.

Reconozco que soy una persona rota, que necesito otra que sepa de costura y tenga tiempo y ánimos para entrar en faena, y eso es muy difícil y duro. El paño se deteriora doblado en una estantería, solo, plegado, deshecho... se va haciendo añicos, y la costurera que cose un trozo y ve que otro se descose, se desespera.

Pero también tengo cosas muy positivas, aunque no lo creáis. Soy una persona muy luchadora y a la que le gusta mucho manifestar sus sentimientos, que cuando quiere lo hace de verdad, que es incondicional, fiel y respetuosa, y que la misma sensibilidad que tengo para todo, hace que mis sentimientos sean muy profundos. Bueno, de lo positivo no voy a hablar más, no trato de venderme, y por si alguien cree que lo pretendo, le recuerdo que he empezado explayándome en los aspectos negativos de mi persona.

Y este soy yo a grandes trazos, sensible y humano. Mañana será otro día.